Códigos de señales diurnas en las escuadras del Almirante Brown (1814-1845)    
   

Muchas personas opinan que el Almirante Brown, era un buen luchador y mejor peleador, muy valiente, intrépido y audaz, pero no lo consideran un organizador o un verdadero conductor naval.

Dos hechos nos demuestran que la genialidad del Almirante, en el cargo de las escuadras de 1814 a 1845, llegó hasta los mínimos detalles, para la conducción de las fuerzas navales de la República, hasta el logro de la victoria final.

Brown cuando mantenía un tráfico bastante activo entre Buenos Aires y Colonia del Sacramento con la balandra "Amistad", la goleta "Unión" y el bote "Caballo Negro", le permitía -allá por enero de 1814- proporcionar informaciones al gobierno de Buenos Aires, sobre el movimiento de los barcos españoles, como así también al de la Colonia, sobre el abordaje a naves realistas, con la goleta y su bote armados.

Brown, por su gran fe y deseo de libertad, desde el primer instante, estuvo con los patriotas.

Mas, como resumen de tanta callada colaboración, de tanta frecuencia con el peligro, sin olvidar su condición de esposo y padre, trasunta la calidad de su corazón sensible, en nota que enviara a Larrea, el 22 de enero de 1814, en la que le expresara:

"Tengo que informar a V.E. que, a causa de haberse esparcido la noticia de que me he convertido en hombre de pelea y de haber llegado a oídos de mi cariñosa esposa, que se halla en muy avanzado estado de gravidez, tengo que declinar al placer de continuar al servicio del gobierno. La paz y las lágrimas de mi familia así lo exigen Hombres tanto o más capaces que yo, pueden hallarse en Buenos Aires..."

A pesar de estos juiciosos pensamientos escritos, le bailoteaba en la sangre, la pelea, el deseo de luchar por la libertad, y no podía alejarse del escenario de las luchas navales que se había trazado. Es así, que al informar sobre su goleta armada, pone a disposición del gobierno, tres juegos de libros de señales, semejantes a los de la marina británica, con el fin de que los buques puedan conversar hasta donde sus anteojos de larga vista se lo permitan.

Brown, que en su interior, era un verdadero conductor naval, al dirigirse a Larrea, a principios de 1814, le expresa:

"Puede Ud. contar con mis servicios, a despecho de todo; salvo del capitán Bowles. Aún no se si los barcos han de estar listos dentro de una semana, pero me dejaría llevar tras el deseo de embarcarme por el solo placer de contribuir al exterminio de los cruceros de Montevideo, como también de ocasionar su rendición en menos de dos meses, tras la zarpada de nuestra pequeña flota de Buenos Aires".

El Almirante Brown, desde el momento en que fue nombrado en 1814 Jefe de la Escuadra Argentina, formó o adaptó buenos códigos de señales, para su empleo en las campañas de 1814 a 1845, este hecho revela en cualquiera de los casos - formación o adaptación- la comprensión propia de un verdadero Jefe Naval.

A través pues de esas banderas, que son las que se observan en la solapa, las diversas combinaciones de ellas, izadas en los penoles más visibles, constituyó el medio de comunicaciones diurnas a distancia de su época, y en su código, puede observarse la psicología del gran Almirante del Plata. El código que contiene varios capítulos, se refiere al alistamiento de la escuadra, maniobras tácticas, prepararse para el combate, combate y abordaje, captura, escolta de presas, pero ninguna de rendición, entrega o de vencido en la lucha.

Oscar B. Verzura

 

JUEGO DE FAROLES | Señales nocturnas en las escuadras del Almirante Brown (1814-1845)

Para la señalización nocturna existía un juego de luces (faroles) con los que se formaban diez ingeniosas combinaciones. Debían izarse en el penol más visible para la escuadra.

A la puesta del sol, era responsabilidad de los pilotes y timoneles preparar los faroles, realizar las pruebas de funcionamiento y estar listos para encenderlos e izarlos cuando así se les ordenare.

El servicio de señales

Ateniéndose a los usos generales de la época, en las distintas acciones navales para el mantenimiento de la soberanía marítima de la República, el servicio de seáles estaba a cargo de los pilotos y los pilotines, secundados por los timoneles.

En el año 1814 los buques de la s escuadras "Nancy", "Agrable", "Halcón", "Neptuno", "Cefiro", "Trinidad" y "Santa Cruz" contaban, a su bordo, cada una, de dos a tres pilotos y pilotines y dos timoneles, mientras que en las naves insignia "Hércules" y "Belfast" contaba con cuatro pilotos y pilotines e igual número de timoneles, situación lógica, pues desde las naves almirantes partía el mayor número de señales.

El personal asignado al servicio de señales era el de menor edad y fuerza física de las cases de marinería, pero instruídos especialmente para el servicio de señales, pilotaje y timoneles. Esta prescripción obedecía al deseo de no privar a los servicios más duros de las faenas marineras de la gente fuerte y resistente.

Oscar B. Verzura


 



 
   
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