Talasopolítica
Una disciplina para concretar una política de estado sobre los territorios marítimos.



Por Lic. Roberto Fernández

En la elección del tema ha resultado gravitante la necesidad de contar con una nueva disciplina que, basándose en otras existentes como la Geopolítica, y constituyéndose primariamente en una parte especializada de ésta, procure lograr un nivel de especificidad que posibilite el abordaje y administración de una problemática cada vez más interrelacionada con la existencia e incumbencia del Estado, cual es la problemática de los espacios marítimos y la forma en que la entidad estatal debe estar presentes en ellos, ya sea de manera directa o bien a través de la actividad privada, tutelada, controlada y asistida por una política estatal general en la materia, que permita encausar adecuadamente las energías y recursos que deben ser destinados al desarrollo y la presencia en las áreas marítimas.

La complejidad de las interrelaciones existentes en la actualidad, cada día nos condicionan a obtener mayores grados de especialidad para entenderla, sin que ello signifique transformar el conocimiento en compartimentos estancos y de tal forma perder la riqueza de las interconexiones e interinfluencias que caracterizan la realidad; por ello consideramos así representativo el abordar la necesidad de teorizar sobre una nueva disciplina cuya existencia va siendo determinada con mayor profundidad por los imperativos de la vida diaria.

Fueron los aspectos resumidos precedentemente los que motivaron el estudio de la ''cuestión'' talapolítica de los Estados, basándonos en los aportes fragmentados que al respecto nos suministraron los teóricos de la Geopolítica, con miras a la elaboración, si bien de manera básica pero también perfectible en sucesivas profundizaciones, de un marco teórico específico que siente las bases para estructurar el futuro pensamiento talasopolítco de las potencias, muy especialmente las medianas y pequeñas, lo cual entendemos les permitirá a ellas adecuar esa generalidad teórica a las necesidades concretas de su existencia.

En un mundo visualizado como sistema cerrado y de entropía crecientemente irreversible, los espacios sin control se transforman paulatinamente en semilleros de disputas y conflictos, no solo protagonizados por los Estados sino también por actores estratégicos que compiten contra éstos y entre si por obtener ventajas para su beneficio. El resurgir de fenómenos que se consideraban hasta hace poco como anacrónicos, valga por ejemplo la piratería, nos indica que los territorios marítimos ya no pueden ser incorporados al patrimonio estatal en forma meramente declamativa sino que exigen el esfuerzo permanente y continuo de sostener sobre ellos el imperium de quien los reclama; por ende no solo contarán ya esos espacios como proveedores de riqueza sino que demandaran ingentes esfuerzos en el ámbito de la defensa e inclusive en la cooperación defensiva regional para evitar que se transformen en sectores sin ley y, por consiguiente, en santuarios o lugares para la concreción de actividades ilícitas.

Son estos aspectos y muchos más los que deberá considerar un ciencia talasopolítica que pretenda conocer, estudiar, actuar, decidir y proyectar poder sobre los espacios oceánicos con sentido de política de Estado.

INTRODUCCIÓN

El presente enfoque, eminentemente teórico pero con la esperanza que siembre los cimientos de una concreción efectiva en la materia, procura sistematizar una serie de ideas a los fines de conformarlas en base para el debate académico y con ello el progreso de la ciencia.

Existen dos aspectos que debemos tener en consideración y que constituyen el nuevo marco conceptual en que se mueve el conocimiento actual:

A ) La interrelación cada vez más profunda de las actividades y las ciencias que ha acuñado el hombre nos lleva a ahondar en la necesidad de doctrinas y leyes particulares que busquen explicar en la forma más precisa y abarcativa posible una realidad extremadamente compleja, interrelacionada y dinámica, en la cual el cambio es lo único permanente.

B ) En segunda instancia, debemos tomar en consideración la necesidad imperiosa de replanteos teórico con miras a limitar el carácter polisemántico de los términos, la ambigüedad o distorsión en el uso de muchos de ellos y los flexibles e intrincados límites que les otorgamos a las definiciones, cuestiones ellas que en muchas oportunidades generan exclusiones o comprensiones, por parte de ciertos autores, que no son compartidas por otro y con ésto la emersión de una confusión, por no decir de un caos, de aquello que se está tratando, cómo se lo está tratando y qué grado de inclusión se le dá a dicho tratamiento dentro de determinadas esferas del conocimiento.

Completando lo anteriormente mencionado no podemos dejar de consignar el pseudoaporte protagonizado por algunos estudiosos que terminan creando neologismos innecesarios con el fin de dotar de una supuestamente mayor cientificidad a su trabajo, cuando en realidad atomizan la comprensión de situaciones que no son necesarias redefinir nuevamente, sino solo especificar en sus alcances.

Fueron estas las razones que gravitaron en el sesgo de la investigación que adquirió el presente trabajo monográfico que tiene por ambicioso fin instaurar una inquietud académica acotada al ámbito netamente teórico y generalista de la situación, en otras palabras, sentar los primeros fundamentos de un gran marco teórico para el abordaje del tema, elevando su grado académico-científico, y superando vaguedades que distorsionan el progreso del conocimiento, dejando a posteriores investigaciones la profundización en el estudio de situaciones que tengan más que ver con hechos concretos o particulares.

Así como la Geopolítica comenzó a sistematizarse a fines del siglo XIX y hoy posee un corpus doctrinario extendidamente aceptado, materializado inclusive en ciertas leyes tendenciales, es tiempo de comenzar, instados por la necesidad de la particularización y especialidad, a acuñar todavía dentro de la disciplina rectora, la Geopolítica, un nicho de saberes que aborde la problemática de los grandes y generalmente relegados o menospreciados espacios oceánicos.

Por eso nos proponemos trabajar en la conceptualización de la talasopolítica como tal y por consiguiente en los límites de su comprensión, estableciendo la diferencia que la separa con el término más habitualmente utilizado de talasocracia y las implicancias que cada uno de ellos traen aparejados para el poder de los Estados, procurando fundamentar la razón por la cual consideramos a la Talasopolítica como la alternativa viable para que las pequeñas y medianas potencias tengan una presencia activa en los espacios marítimos-oceánicos en forma efectiva y responsable, dentro de lo que se espera de ellas en la lógica estatocéntrica que todavía rigen, con vaivenes profundos, las relaciones internacionales.

DESARROLLO

1- La jerarquizacion de los estados en función de su proyección de poder

Con el objeto de adentrarnos de lleno en el tema propuesto entendemos que lo más conveniente resulta particularizar en función de su proyección de poder la conceptualización de los Estados que usaremos desde el inicio. Como lo determina la introducción nos circunscribiremos a las pequeñas y medianas potencias y ello nos lleva a determinar qué entendemos por tales en el presente estudio, en otras palabras, sin adentrarnos en los intrincados argumentos de las distintas escuelas de la Ciencia Política, podemos considerar que en función de la capacidad de proyectar poder y la forma en que estructuran el mismo, los Estados pueden ser clasificados como:

     
     
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